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La voz de España contra todos sus enemigos
Language: es328 downloads on Project Gutenberg
Subjects
In: History - European·History - Modern (1750+)
Public-domain ebook sourced from Project Gutenberg #40420.

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Todas las deficiencias y fraudes, errores y debilidades que pueden acumularse sobre una nación, habían caído sobre España en los últimos lustros, y el conflicto con los Estados-Unidos no ha hecho más que poner de relieve tanta miseria y podredumbre.
Ya hasta los ciegos han visto que en nuestra patria existen muchas instituciones y personalidades inútiles y perniciosas, y otras que es necesario restablecer y dignificar, si hemos de levantarnos de la humillante postración en que nos hallamos.
Por menguados sabios y sectarios de la peor estofa se ha hecho creer á la mayoría del noble pueblo español, que lo pasado era la esclavitud y la ignominia; lo presente la libertad, la honra y la paz, y lo futuro el mayor engrandecimiento y la gloria de España; y cuando al monótono arrullo de esta falsa cantinela política se había dormido la nación española, la despertó de su engañoso sueño el estampido de los cañones enemigos.
¿Dónde están nuestras escuadras? ¿Qué ha sido de nuestras ricas y hermosas colonias? ¿Qué ha hecho el Gobierno de los inmensos tesoros de que ha dispuesto? ¿Cómo ha sacrificado la sangre de nuestra juventud?
Nadie contesta satisfactoriamente á estas dolorosas exclamaciones de tantos españoles afligidos y arruinados.
Los agentes de la Revolución, que por mote especial se llamó la gloriosa, y sus cómplices después, han enmudecido para no confesar sus culpas, é impuesto el silencio á la tribuna y á la prensa para que no les acusen de autores de las pérdidas y de la deshonra que ha sufrido España.
No obstante los bajos deseos de esos políticos sin fe y sin patriotismo, se han publicado ya notables opúsculos y artículos sobre la DEFENSA DE LA MARINA, APUNTES EN DEFENSA DEL HONOR DEL EJÉRCITO, LIJERA CRÍTICA DE NUESTRAS CAMPAÑAS NAVALES, etc.; y en todos ellos se demuestra técnicamente que el Ejército y la Marina han cumplido con su deber hasta de un modo heróico; y que los políticos son los causantes de nuestros desastres é infortunios.
Nosotros, amantes de las glorias españolas y de nuestro Ejército y Marina, las defenderemos también en el curso de este trabajo; pero incompetentes para seguir el mismo método, alegaremos, en primer término, razones del orden moral, histórico y jurídico, á fin de que se conozca mejor el origen de todas nuestras terribles calamidades y el remedio posible y oportuno que nos resta.
Según la práctica del sistema que nos ha conducido á tan espantosa decadencia, no se puede exigir á los Gobiernos responsables más responsabilidad que la de su caida ignominiosa; y es necesario que todos pensemos en lo que ha de sustituir á lo presente.
Los llamados á regenerar á España no han de ser políticos de oficio, ni volterianos en la fe; y como el Ejército y la Marina no pertenecen á ningún partido político, y en ocasiones solemnes han hecho sus jefes y soldados pública manifestación de su fe católica, y por cumplir sus deberes han perdido sus vidas tantos valientes y otros han sacrificado hasta sus prestigios personales; por todo esto es lícito considerarlos como entre los llamados á regenerar á esta nación desventurada.
La disciplina militar, de la que tan brillantes pruebas ha dado el Ejército y la Marina, aplicada en proporción y forma conveniente á la futura política, será importante elemento de restauración social.
Esta esperanza patriótica justifica en cierto modo el honor que tenemos AL DEDICAR AL EJÉRCITO Y Á LA MARINA este humilde trabajo: mas á ella se une un recuerdo de otros tiempos y una convicción de actualidad.
Entre las proezas históricas del Ejército y de la Marina, leímos en nuestra juventud LA VINDICACIÓN DE LA ARMADA ESPAÑOLA en el que llamaron los poetas GLORIOSO DESASTRE DE TRAFALGAR; desde entonces no hemos olvidado los nombres inmortales de Gravina, Churruca, Galiano, Alcedo, Moyúa y Castaños, y nunca se ha extinguido nuestra admiración á esos valientes y el amor á la Marina y al Ejército; por esta causa, al renovarse parecidos desastres é igual heroismo, queremos vindicar á nuestra Marina y al Ejército de injustas acusaciones, y dedicarles el testimonio de nuestra leal consideración.
Cumpliendo este deber de justicia y de patriotismo, nos embarga el temor de que nuestros esfuerzos no correspondan á la grandeza del fin propuesto y á lo que exigen las necesidades actuales; y sentimos con toda ingenuidad que otros más competentes é ilustrados no hayan acometido este laborioso empeño en el orden preciso, para que resultara mejor defendida la causa de la verdad, de la justicia y de la patria, que es la causa de todos los buenos españoles y de lo porvenir de España.
Llenos de confianza, esperamos que el Ejército y la Marina se dignarán aceptar esta dedicatoria respetuosa de un español que desea servir á su patria con la bravura y la fidelidad con que le han defendido y servido tantos mártires de su deber, en la guerra más inícua y torpe que ha presenciado nuestro siglo.
El Autor.
La mayor parte de los sombríos y dolorosos cuadros que forman este pequeño libro, fueron escritos bajo la impresión de los acontecimientos que en ellos se refieren y comentan.
Habiendo perdido algunos esa novedad que dan á los sucesos los accidentes y las convulsiones de la lucha, cuando todavía se oyen los lamentos de los moribundos y la resonancia de los desastres y de la victoria, dudamos si sería conveniente su publicación, ó aumentar con los originales el legajo de los escritos en que solemos guardar los recuerdos y las observaciones de la experiencia.
En medio de esta duda nos hemos preguntado.
Para determinar el origen y las causas inmediatas de tantos males como aflijen á España, y resolver las graves cuestiones que actualmente la agitan, ¿hace falta nuestro trabajo?
Creemos que no: y si fuera útil un nuevo escrito sobre hechos y problemas tan importantes, no nos consideramos llamados á darlo á luz, ya por nuestra insuficiencia, ya porque no alcanzaría éxito alguno favorable.
Tienen los hombres y las sociedades á la vista la suprema dirección de la Iglesia Católica; tienen los principios de la moral, de la justicia y del derecho; tienen abundantes lecciones en la historia contemporánea y en los sucesos actuales; y si no quieren someterse á las enseñanzas infalibles de la Iglesia, ni poner en práctica las reglas seguras de la moral, aplicadas á la justicia, á el derecho y á la política, ni tomar de lo presente y de lo pasado lecciones para lo porvenir, ¿quién podrá encausar el torrente de las pasiones humanas, desbordado por la Revolución? ¿Y quién someterá á el yugo de la verdad y de las leyes justas á los hombres, que por sistema las rechazan, sin temor á nuevas y tremendas calamidades?
Y si no se quiere oir la voz poderosa y autorizada que viene de las alturas, ¿qué atención se prestará á la débil y privada que se levanta enmedio de la multitud?
Estas consideraciones han pesado tanto en nuestro ánimo, que nos hicieron desistir una vez más de la publicación de estos apuntes.
Ha sido preciso que, observando un día y otro día el rumbo que lleva en nuestra patria la política, viéramos claramente, que no tienen remedio los males de España, sino hay en ella un cambio radical en los principios, en los procedimientos y en la orientación de la política y de los políticos; para demostrar esta verdad con los hechos pasados que nos han traído al estado presente, publicamos nuestros juicios á este fin dirigidos.
Después de nuestros grandes infortunios, es general el deseo que tienen manifestado los españoles de que España sea regenerada: hasta los gobiernos han hecho sus nuevos programas de la regeneración.
Pero es preciso conocer que ni Silvela, ni Sagasta, ni éste ni el otro partido, con sus falsos principios, gastados procedimientos y aspiraciones insensatas, quieren, ni pueden, regenerar á España.
Los causantes de nuestra decadencia manifiestan grande interés en que se olviden sus culpas y las pérdidas que hemos sufrido y no se depuren las responsabilidades; y por lo mismo ha de ser mayor nuestro empeño para presentarlas al público en forma de juicio moral y de defensa de los más sagrados intereses de la nación.
Al hacerlo, sin prejuicios ni odio contra las personas y las instituciones dignas, creemos cumplir un deber de conciencia y de patriotismo, y nos hacemos eco de las desgracias y de las necesidades de nuestra amada España.
La voz de España.--Los ideales.--Carácter del pueblo español y su degeneración.--Idem del americano, deducido de su breve historia.--Elogios que se han tributado á los Estados-Unidos.--La venta de Cuba.--La guerra popular y Mac-Kinley conquistador.
Ofendida en su honor, menospreciada en su autoridad soberana, en sus derechos atropellada, calumniada en su ejército y hecha el ludibrio de las naciones por las fáciles victorias de sus enemigos y el injusto despojo de sus colonias, la noble y valerosa España, herida, pero no muerta, se levanta de la postración y del cieno en que la han sumergido las faltas de sus hijos y la codicia de sus adversarios y eleva su voz contra todos sus enemigos exteriores é interiores.
Voz de indignación por las provocaciones, calumnias é injurias de los Estados-Unidos, que fingiéndole amistad y respeto á su soberanía en las colonias, se han manifestado después sus mayores enemigos.
Voz de dolor por la guerra injusta que le declararon cuando se estaba desangrando en medio de las insurrecciones parricidas por ellos alentadas; y de mayor dolor por las imprevisiones y torpezas de su Gobierno en defenderla de sus pérfidos enemigos.
Voz de desolación por las inmensas pérdidas que ha sufrido en su honra, en el sacrificio de sus hijos, en sus bienes y en su territorio.
Voz de aflicción por la ingratitud y los crímenes de tantos españoles que han sido desleales y por la falta de energía y de abnegación en sus gobernantes.
Voz de queja por el abandono en que la han dejado las naciones civilizadas y por los auxilios prestados á sus enemigos.
Voz de justicia contra todos los que contribuyeron á su abatimiento moral y á su material ruína.
Voz de esperanza por la que abriga en el amor de sus buenos hijos, deseosos de su regeneración.
Voz de temores por la falta de patriotismo que ve en muchos de sus ciudadanos que, ó no sienten sus tribulaciones, ó sacrifican todos los intereses nacionales para continuar gozando de las ventajas del poder, ó de una falsa libertad.........
¿Quién no oye en medio del silencio que han producido los desastres y las ruínas de la última guerra, estas voces de nuestra afligida patria?
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